Betina Zubeldía vive Pérez y es la mamá de un chico que padecía problemas de drogadicción. Cansada de verlo destruirse sin poder hacer nadar al respecto, decidió denunciar dos años atrás a quienes le proveían los estupefacientes a su hijo. Desde entonces se convirtió en el blanco de violentas amenazas –le prendieron fuego a su auto y balearon la casa de su padres– que lejos de mermar sumaron un nuevo capítulo este martes cuando a la madrugada arrojaron una bomba molotov a su negocio. Dijo que su error fue haber hecho la denuncia en la comisaría en lugar de ir a Tribunales y acusó complicidades policiales en el tráfico de drogas.

“Mi hijo tuvo problemas de adicción y lo seguí hasta un bunker. Veíamos a patrulleros en connivencia con esta gente, la bronca me superó e hice la denuncia con mi nombre y apellido. Eso fue el principio de este terrible lío”, recordó Zubeldía, en contacto con A Diario, el programa que conduce Alberto Lotuf por Radio 2.

Contó además, el más reciente ataque del que fue víctima, a su entender debido a un reciente allanamiento en la comisaría 22ª. Propietaria de un negocio familiar, esta madrugada la sobresaltó el llamado de un vecino de su local que le contó que, alrededor de la 1.30, estrellaron contra la fachada una bomba de fabricación casera.

Para la mujer, que pertenece a la ONG Madres Solidarias, el golpe no tenía como fin destruir su negocio sino asustarla. Lo peor de todo, tal vez, es que lo veía venir.

Al respecto, Zubeldía se había reunido esta semana con el subsecretario de Seguridad Comunitaria de Santa Fe, Osvaldo Laffatigue, e incluso apuntó que si éste la hubiera llamado como habían quedado el mediodía antes del atentado, “lo de la molotov no hubiera pasado porque hubiera tenido seguridad”.

“Me dijo que no se comunicó conmigo porque no tenía carga en el celular –se quejó– Estoy cansada que no me den bolilla”.