En las últimas horas, apareció el artista de la famosa escultura que sorprendió a todo Playa Chica en Mar de Plata. La mujer que mira al mar y es elegida por muchos turistas para sacarse una foto, es la obra de un conocido cirujano plástico marplatense llamado Mario Magrini, también familiar en el circuito cultural de esa ciudad.

Sus padres (Norma Fuloni y Mario Magrini) fueron los fundadores de la conocida Guardia Nacional del Mar. Allí, antes de ingresar a estudiar medicina, el joven Mario era parte de la Banda de Música, en la que tocaba el redoblante. Además, fue escenógrafo “de obras del jardín de infantes de mis hijos hasta una ópera Tosca de Puccini, que se interpretó en la ciudad en 1995 con la participación de artistas locales y de La Plata”.

Según su autor, la mujer no representa a nadie en especial, sino a un momento que vivió su familia. Fue hecha en 1996. El médico, de 65 años, tiene una fuerte inclinación hacia las artes plásticas. Incluso existe una galería virtual con obras suyas que se puede apreciar en el sitio de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora. Pero esta vez, su obra fue especial.


En la conferencia de prensa que brindó en la mañana del sábado en Villa Victoria junto al Secretario de Cultura Carlos Balmaceda y la Directora de Restauración de Monumentos Históricos, Costanza Addiechi, Magrini comenzó diciendo que “este anonimato fue buscado no como una estrategia de marketing, sino para que la protagonista sea solo la obra misma. Y de allí, en un entorno que la completara y con la aparición inesperada y sorpresiva, poder averiguar qué despertaba en las personas que la veían. Estas características le dieron un halo de misterio, que enriqueció y hasta superó a la obra misma”.


También contó que la obra no es nueva: “La hice hace 25 años, a fines de enero de 1996. La escultura nos acompañó por mucho tiempo a mi familia y a mi. Era momento de soltarla para que sea de todos…”. Asimismo, reveló que jamás tuvo nombre.

Sobre las repercusiones de su obra, el autor se mostró complacido. “Todavía no puedo entenderlo ni decodificarlo, pero es algo maravilloso que nunca pensé. Me supera y me halaga. Estoy muy feliz”.

“No está inspirada en nada, ni en nadie específicamente. Tiene forma de mujer pero representa el sentimiento de un grupo de personas, de una familia. Es una emoción que tiene cuerpo de mujer, pero es colectiva ”.

Hecha en cemento, con una estructura de hierro y pintada con acrílico, el autor reveló que su color original era terracota. “Empecé a restaurarla para que tuviera el mismo color de las piedras, para que no molestara en el paisaje, sino que formara parte de él”.

Según Infobae, la idea de colocarla a la vista de todo el mundo, fue de “una amiga arquitecta me dio una transgresora idea: irrumpir en el espacio público y ver cuál era la reacción de la gente. Lo pensé en chiquito, como una travesura de la noche”. El sitio que escogió fue “un lugar privilegiado, un balcón del mar, donde uno se puede sentir solo frente al inmenso océano”.

Magrini también expresó su miedo a un posible robo o destrucción de la obra. De hecho, el último jueves sufrió la rotura del dedo de un pie, por lo que fue restaurada (aún sin conocer al autor en ese momento) por la propia Costanza Addiechi, que lo acompañó en la conferencia de prensa.