Dos hermanos de Granadero Baigorria fueron llevados a audiencia imputativa este martes por haber comprado armas como legítimos usuarios para luego desviarlas al mercado negro. Se trata de Agustina Geraldine Madrid (24) y Alan Ezequiel Madrid (21), quienes denunciaron en 2025 y este año robos a su domicilio en los que habrían sustraído parte de lo que ellos habían comprado.
La situación fue expuesta este martes por la mañana por la fiscal Juliana González ante la jueza Mariana Prunotto, quien resolvió dejar en prisión preventiva efectiva por 90 días a los hermanos.
De acuerdo a los indicios trabajados en el legajo, Alan compró dos pistolas calibre 9 milímetros a comienzos de este año. En tanto, su hermana, cuatro armas –dos pistolas calibre 9 milímetros y dos calibre .380– entre 2023 y la actualidad. En la audiencia él declaró que trabaja como chofer de aplicación y ella aseguró que es ama de casa.
Agustina, en diciembre del año pasado, denunció que entraron a robar a su casa a través de una ventana que ella había dejado abierta. Señaló tener cámaras de videovigilancia, pero aclaró que no podía aportar filmaciones porque no tenía contratado un servicio de almacenamiento en la nube. En ese hecho, puntualmente, señaló que habían sustraído una pistola calibre 9 milímetros y dos cargadores.
Por su parte, en abril de este año, Alan llamó a la Policía para indicar que habían ingresado en su domicilio mientras él había salido a bailar a un boliche. Afirmó que, producto del escruche, se habían llevado tres armas, una suya y dos a nombre de su hermana, una PlayStation 5 y ropa. No obstante, los agentes del Comando Radioeléctrico de Baigorria no hallaron signos de violencia en la puerta ni en las ventanas del inmueble.
El pasado viernes, la División Antidrogas de la Policía Federal de Rosario allanó el domicilio de los hermanos, en 21 de Septiembre al 400, junto con otros procedimientos que hizo en otras jurisdicciones, como en la ciudad de Santa Fe.
En la vivienda de los Madrid no se encontró ningún arma, cuando según los registros del Renar debía haber al menos una pistola calibre .380 y otra 9 milímetros. La hipótesis principal es que las giraron al mercado negro, mientras que se intenta establecer también si las denuncias por los escruches fueron reales o si constituyeron una forma de justificar esos faltantes.



