Omar Palma dejó de ser el técnico de Central Córdoba. De común acuerdo con la dirigencia, el Negro dejó la institución de Tablada y fue el protagonista del tercer capítulo de desaciertos en muy poco tiempo. Marcelo Vaquero, Marcelo Vivas y ahora Omar Palma se fueron después de amenazas que inmediatamente se tradujeron en minirachas de malos resultados.

La similitud de los acontecimientos es cuanto menos llamativa, pero parece que de eso no se habla. Córdoba es permanente animador del torneo de Primera C, pero cíclicamente empieza a sufrir este tipo de situaciones que terminan con los cuerpos técnicos y minan directamente las chances deportivas. Desde afuera, queda la sensación de que algo, o alguien, traba las chances deportivas cuando el club está cerca de un objetivo.

Lo llamativo es que el club de la zona sur padece la sintomatología de una institución de primera división en la que la oposición de intereses supone la persecución de negocios plagados de dinero.

En Córdoba no hay plata, por lo que los negocios, o los negociados, son desestimables.

Una rareza que alguien debería explicar.

Lo concreto es que Omar Palma, junto con Alfredo Killer y Diego Ordóñez, ya no trabajan en Central Córdoba.

Ayer mismo, a última hora, comenzó la danza de nombres que, sorpresivamente, incluye a Marcelo Vaquero, una de las víctimas de esta película.

Dos ex jugadores charrúas también fueron mencionados con chances: Pablo Bezombe y Cristian Calabrese.